LA VIDA ES UN BONITO PASEO



LA VIDA ES UN BONITO PASEO

En mis últimas clases hemos tocado varios temas: la motivación, la mentalidad positiva, el sentido de la vida y los valores. 
Si cada mañana al despertar nos motivamos con afirmaciones y frase positivas, nuestro día será seguramente más hermoso. Al menos lo afrontaremos con una mente abierta y positiva.

Es muy positivo empezar el día con frases como: "seguro que hoy la mayoría de las cosas van a salir bien" " voy a trabajar bien porque puedo hacerlo mejor cada día" "esto no es el Titanic, no se va a hundir"
"Vamos a aportar lo mejor para que todo marche viento en popa."
Si estás feliz y contenta contigo, también lo estarás con los demás.

En las clases hemos elaborado un seminario de lecturas y hemos aportado reflexiones sobre los libros leidos, os dejo la lista, son libros que os harán pensar en vosotras mismas y en vuestra vida :
  • El alquimista.
  • El hombre en busca de sentido.
  • El sentido de la vida. 
  • La deseducación
  • La asertividad para gente extraordinaria.
  • El caballero de la armadura oxidada,
  • Amarse con los ojos abiertos
  • El arte de amargarse la vida.
  • Un mundo feliz
El destino no está predestinado, la propia persona es la que tiene poder para decidir qué hacer y hacia dónde dirigir su vida, existen condicionantes externos que no los podemos modificar pero sí nuestra actitud hacia ellos, y verlo desde otro punto de vista.
En la vida siempre tenemos un porqué que nos hace seguir, y ante las dificultades debemos saber apoyarnos en los puntos fuertes que tenemos y en los recursos que poseemos para solucionarlas.
Para poder estar bien con los demás primero hay que estarlo con nosotras mismas.Todos y todas tenemos armaduras de las que nos tenemos que deshacer, debemos ser capaces de ver nuestra propia armadura y qué es lo que nos impide seguir. Somos lo que pensamos, si nos rodeamos de ruido no nos escuchamos. Hay que luchar contra el medio para llegar al final.
Un mundo mejor es posible, cada una de nosotras puede aportar su grano de arena y no desestimar nuestro esfuerzo porque nos parezca poco o que no contribuye a nada, porque cada pequeña actitud cuenta. Si no nos gusta hacia donde van las cosas, en nuestra mano está cambiarlas. El conformismo y la ceguera nos condenan.
Lo que viene a continuación os ilustrará en clave de humor sobre ese pensar no precisamente positivo.

«Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así ,pues, nuestro hombre decide pedir al vecno que le preste el martillo. Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo. Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir:"buenos días", nuestro hombre le grita furioso:"¡Quédese usted con su martillo, so penco!".»La historia del martillo

 "El hombre en busca de sentido" os dejo este corto video que lo ilustra muy bien.




En la (des)educación, Chomsky nos proporciona excelentes herramientas para desmontar este tipo de enseñanza pensada para la domesticación de los ciudadanos: si los educadores rechazan el adiestramiento tecnocrático que les desintelectualiza para convertirse en intelectuales auténticos que denuncien la hipocresía, las injusticias sociales y la miseria humana, conseguirán que los estudiantes asuman el reto de ensanchar los horizontes de la democracia y de la ciudadanía y, junto a ellos, trabajarán para construir un mundo menos discriminatorio, más democrático, menos deshumanizado y más justo. 
Estas son algunas de las citas del libro "Amarse con los ojos abiertos" 

"Las dificultades son parte integral del camino del amor. No podemos concebir una relación íntima sin conflictos."

"Sufrir porque las cosas no son como yo me las había imaginado no sólo es inútil, sinó que además es infantil."

"Creo que tengo que resolver algunas cosas mias para poder merecer estar contigo."   


Así que como dice mi agenda para este próximo mes "La vida es un bonito paseo" Apliquémonoslo!



A VECES HAY QUE TOMAR DECISIONES QUE DUELEN AL CORAZÓN PERO TRANQUILIZAN AL ALMA


A veces hay que tomar decisiones que duelen al corazón pero tranquilizan al alma por saber que hemos hecho lo correcto.

Nuestras decisiones van tejiendo nuestro día a día, nuestra vida, nuestro destino. Dependerá de cada una de ellas, desde la más simple hasta la más compleja, como será nuestro porvenir. 
A veces evitamos aquello que creemos que nos va a doler emocionalmente y nos atamos a vivir experiencias que nos hacen daño, que nos aburren y que no nos dejan evolucionar. Nos instalamos en ese mundo pequeño y cuanto más tiempo permanecemos en él, más difícil es salir y continuanos aferrados a lo conocido  aunque ello nos cause sufrimiento y dolor.
Para mejorar vamos colocándonos paños de agua tibia, tratando de no tomar la decisión, una decisión difícil pero necesaria y que por apegos y miedos vamos aplazando.


“Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente”  (Paulo Coelho)

La vida a veces se complica y nos enredamos en caminos tortuosos, de tal forma que cuando queremos emprender otra dirección nos damos cuenta de que hemos levantado barreras, cavado zanjas y toda clase de impedimentos para tapar la luz de salida y cuanto más tiempo pasa, más difícil salir, lo cual nos lleva al desencanto y a la frustración. 
Pero una vez que nos damos cuenta de que un cambio es necesario, ya hemos dado el primer paso en nuestro camino y esto significa que nos hemos quitado la venda de los ojos, lo que sigue, aunque duro, no requiere de mayor esfuerzo que reconocer objetivamente la situación, decidirse, actuar y no mirar atrás, al menos en un primer momento.


Tomar decisiones trascendentales nunca es sencillo, abrirse a los cambios requiere fortaleza, incluso para las personas que están bien preparadas.
Pero la realidad apunta a que somos responsables de nuestro bienestar, de generarnos experiencias que nos hagan crecer y vivir desde el amor. Lo que hoy apartemos de nuestra vida y dejemos ir, quizá nos genere dolor, sin embargo si sentimos que hacerlo nos pone en línea con nuestro propósito de vida, no dudemos ni perdamos más tiempo en tomar la decisión que nos conduzca allí donde queremos estar.
La falta de decisión nos puede hacer perder oportunidades tanto de prosperar como de ser felices. Decidir es un acto de valor, es más que escoger entre una cosa u otra, es aceptar un reto, una responsabilidad y asumir valientemente las consecuencias de esa decisión.
Lograr cambios significativos en la vida es algo que no todas las personas logran porque muchas no están dispuestas a ello.
Tomar ese camino difícil, asumir riesgos y caminar por sitios no seguros es más dificil que transitar por caminos sencillos y conocidos, aunque el precio sea la infelicidad, el tedio y la frustración.
Levantarse, dar el primer paso y continuar pisando cada vez más fuerte es un acto de valentia que lleva a la realización de los sueños.  

“Es necesario correr riesgos, seguir ciertos caminos y abandonar otros. Nadie es capaz de elegir sin miedo.” (Paulo Coelho)

APRENDER A MEDITAR CAMINANDO



APRENDER A MEDITAR CAMINANDO
Para algunas personas aprender a meditar es difícil, la mente
no sintoniza bien con esa calma inmóvil en la práctica de una atención plena y en mantener esa quietud en la que se adquiere esa calma mental. Sin embargo, no es necesario mantener una determinada postura ni estar en rigurosa quietud para llegar a ese estado de calma, podemos, al menos al principio, lograrlo mientras caminamos. Empezar a caminar puede descalzar las penas y liberar la mente.

Mindfulness es una poderosa técnica terapéutica pero que no todas las personas son capaces de realizar. Hay personas con una elevada carga de ansiedad que no acaban  de alcanzar ese punto perfecto de relajación donde aprender a ser más conscientes de su mundo interior a través de un estado de relajación.
Así que “Caminar vale la pena aunque te caigas”.
Cuando la mente grita y nuestros pensamientos son repetitivos y obsesivos y llevamos todas nuestras preocupaciones adheridas como una segunda piel sobre nuestro ser, hay una estrategia que casi nunca nos va a fallar: Caminar.
No hay nada mágico en el simple acto de caminar, el movimiento de nuestro cuerpo es como el metrónomo que marca un compás, un ritmo perfecto, donde tarde o temprano la propia mente queda armonizada formando una misma entidad, una misma melodía.
Con cada paso que damos el corazón crece, la respiración se vuelve profunda, sonora, el cerebro se oxigena y nuestro ser se expande a consecuencia de esos movimientos repetitivos para hallar su punto de equilibrio. Ese punto de equilibrio donde tomar las riendas  de nuestra vida mediante ese ejercicio de caminar combinado con la meditación.  
Meditar mientras caminamos es un medio gratificante para un fin saludable. Cuando los psicólogos integramos el Mindfulness o atención plena en la psicoterapia, no buscamos convertir a los pacientes en hábiles meditadores espirituales, ni convencerlos de que pasen los fines de semana en retiros de silencio de línea budista.
La atención plena es una herramienta  para que las personas puedan vivir su vida con más equilibrio, plenitud y con una conciencia más amplia.
Pero la meditación no es fácil y se requiere responsabilidad y voluntad. Aislar el sonido de nuestro entorno, el ruido de nuestras ciudades y acallar la mente necesita entrenamiento y fuerza de voluntad. Por eso, este nuevo enfoque  que se puede resumir en: caminar sin llegar, puede ser un camino más fácil para aquellas personas que han intentado muchas veces  la meditación y la han dejado otras tantas.
La técnica, es muy sencilla, consiste en empezar a caminar  sin tener un destino concreto al que llegar, eso nos permite disfrutar del simple movimiento, caminar por el simple placer de caminar.
Podemos utilizar el símil del mono que va saltando de rama en rama en un viaje un tanto caótico e improductivo, para describir la mente humana. Además esa mente que no logra callar y es sumamente repetitiva, acaba perdiéndose en sus propios laberintos. Pero si logramos apaciguar ese nerviosismo, esos continuos pensamientos repetitivos de nuestra mente a través del movimiento de caminar, de mover las piernas  y de realizar una respiración acompasada  a cada paso que damos, lograremos ese control consciente de nuestra mente y de esos pensamientos.
La técnica de aprender a meditar mientras caminamos es sencilla. Nuestro paseo deberá ser diario y no durar más de media hora, deberemos buscar un entorno natural (no valen las calles llenas de tiendas y gente) y tranquilo. Elegiremos ropa y calzado cómodos.
Veamos la técnica:

  • Empezaremos a caminar a paso normal. Poco a poco deberemos encontrar el ritmo que nos sea más cómodo y relajante, más catártico y liberador. Habrá personas que caminen a buen ritmo y otras con paso más lento.
  • Ahora es el momento de centrar la atención en algún aspecto. Visualizamos en nuestra mente como si fuera una linterna que orienta su luz sobre un aspecto concreto y luego a otro: Primero a la respiración, luego a la sensación de los pies cuando tocan el suelo, más tarde el viento o el calor del sol  acariciando nuestra piel. Focalizamos nuestra atención en esos aspectos de manera cíclica: Primero uno, respiración, luego otro movimiento pies, luego el tercero el viento  o sol  acariciando nuestra piel… vamos repitiendo
  • Poco a poco nos iremos dando cuenta de que ya no necesitamos centrar nuestra atención en cada uno de esos aspectos del cuerpo. Al cabo de los días el foco de nuestra linterna será tan amplio que lo vamos a percibir todo de una vez.
  • Nuestra conciencia se habrá ampliado tanto que nuestro “ser” formará un todo perfecto en calma y armonía.

CAMINAR EN UN LABERINTO: LA MAGIA DE LA CONCENTRACIÓN.
Vamos ahora un poco más allá. Imaginemos que en tu caso, ni te es útil el Mindfulness, ni logras aprender a meditar mientras caminas. El simple hecho de salir de casa y andar sin un rumbo fijo te distrae, dispersa tu mente y no logras hallar tu punto de equilibrio, tu centro, tu punto de calma.
En este caso podemos iniciarnos en una práctica tan curiosa como antigua en muchas culturas. Hablamos de recorrer un laberinto. Esta práctica ancestral es como visualizar los propios problemas tatuados en el suelo para recorrerlos paso a paso mientras encontramos una salida. Se sabe, que algunas de las formas más tempranas de  laberintos se encuentran en Grecia y que tenían como finalidad hallar un sentido para la propia vida a través de esos circuitos en espiral. Era otro tipo de meditación que a día de hoy se sigue practicando en diversos países.
Puntos a tener en cuenta:

  •  En los laberintos no hay una única salida ni se gana cuando una haya cómo salir de él. El beneficio está en el propio recorrido y en lo que conseguimos mientras lo transitamos
  • El objetivo es calmar la mente, abrir el corazón a través del propio recorrido del laberinto.
  • Cuando se entra en el laberinto primero hay que detenerse a reflexionar, pensando qué deberíamos dejar ir antes de iniciar ese recorrido concéntrico para centrarnos de forma plena en el presente, en el aquí y ahora
  • Se camina despacio, un pie tras otro y viendo en todo momento la forma de los trazos y de los caminos.
  • Cuando se llega al centro o “roseta” del laberinto, debemos descansar y meditar unos minutos sobre el trayecto recorrido. El objetivo de este ejercicio no es encontrar la salida a la maraña de nuestros problemas, sino salir fortalecidos por el aprendizaje adquirido durante el proceso.

La mente puede ir en mil direcciones.
Pero sobre esta hermosa senda, camino en paz.
A cada paso, un suave viento sopla.
A cada paso, se abre una flor.

Fuente: El arte de vivir despierto. Thich Nhat Hanh (Maestro de Zen)