Aldous Huxley: "Así se acabará la libertad en el mundo"

 



Aldous Huxley es uno de esos autores que, hace décadas, se atrevieron a escribir sobre el futuro que nos esperaba. Hoy, analizando la realidad, parece que sus hipótesis no eran nada descabelladas.

¿Realmente perderemos nuestra libertad? En un momento tan delicado como el actual, inmersos en la incertidumbre más absoluta, y en pleno cambio constante a todos los niveles, económico, político y social, muchos de nosotros nos preguntamos ¿hasta dónde vamos a llegar dada la situación en la que estamos sumidos? No lo sabemos, lo que sí podemos hacer es revisar algunas de las reflexiones de personas que vivieron algo parecido a lo que vivió Aldous Huxley.

El escritor y filósofo ya reflexionaba sobre esto mismo, lo que significaba la pérdida de la libertad, tanto individual como colectiva, hacia los años 1914 y 1930; periodo en el que se produjeron la Primera y Segunda Guerra Mundial, y hechos que Huxley vivió en sus carnes. Unos duros momentos de los cuales sacó sus propias conclusiones acerca de todo lo que pasaba, y que guarda cierto paralelismo con lo que vivimos en la actualidad.

Para Huxley, al final, lo más importante en momentos de crisis es el pensamiento divergente, el individual y el crítico. Para él, supone la única forma de luchar contra el sistema, y en contra de toda la injusticia social y la tiranía en el mundo.


Aldous Huxley y sus presagios en Un mundo feliz

La novela publicada por Huxley en 1931 predijo de algún modo la vida moderna. Un libro que nos advierte sobre los peligros de los medios de comunicación, la pasividad y de cómo incluso una población inteligente puede verse impulsada a elegir con gusto la dictadura sobre la libertad.

Un mundo feliz es la descripción de una sociedad en la que todo el mundo es muy feliz todo el tiempo. Y esto se asegura y es así, mediante la destrucción del libre albedrío de la mayoría de

 

la población, la ingeniería genética y el condicionamiento pavloviano (Pávlov), aquel por el que se mantiene a todos entretenidos con interminables distracciones de todo tipo, e incluso, con “drogas”, en el caso de que todo lo demás falle.

Así, el estado mundial de Un mundo feliz es una dictadura que se esfuerza por asegurar el orden; una dictadura que está dirigida por diez oligarcas que dependen de una extensa burocracia para mantener el mundo en funcionamiento. Y de esta forma, las personas están condicionadas a amar su sumisión, y a estar orgullosas del trabajo vital que hacen para sentirse aliviadas de no tener que preocuparse por los problemas del mundo.



Las 4 predicciones de Aldous Huxley

Aldous Huxley, quien también vivió los comienzos de la Guerra Fría, hizo unas declaraciones para la BBC en 1958 en las que predijo que es necesario estar alerta, despertar y cuestionar el control sobre la población y la gestión del poder.

Esclavos de los medios en manos de intereses privados

En nuestra sociedad moderna, la mayoría de nosotros no podemos pasar más de treinta minutos sin querer revisar el móvil, igual un poco más o menos, pero lo cierto es que somos esclavos. Como Huxley predijo, hemos hecho posible el hecho de no aburrirnos a través de la información interminable que nos proporciona la tecnología, la televisión y los medios de comunicación, y todo lo que ello, además, ha comenzado a acarrear en la salud mental.

Si bien, distraerse es necesario y no está mal, Huxley no se oponía a ello, pero sí que en ningún momento se puede volver más importante que los verdaderos problemas que nos afecten a nivel global, ya que, además, siempre hay gente que se aprovecha de estas distracciones para obtener poder en su beneficio.

“Todas las democracias se basan sobre el entendido de que el poder es peligroso y que resulta extremadamente importante no dejar que ningún hombre o grupo pequeño tenga demasiado poder ni que lo tenga por mucho tiempo”.                            -Aldous Huxley-

La publicidad y el consumismo

El consumismo también se puede utilizar para mantenernos distraídos, dirigiendo nuestra atención y esfuerzos a la satisfacción de necesidades que en realidad no lo son. Un consumo que para Huxley supone una especie de dictadura silenciosa que condiciona a la gente para que compre cosas nuevas todo el tiempo.

Por aquel entonces, a mediados del S.XX, la televisión apenas comenzaba a jugar un papel decisivo, pero hoy en día, ya no solo es la televisión, sino que el consumo y la publicidad nos invaden. Basta con abrir cualquier red social: Instagram Twitter, Facebook, Youtube.., cualquier medio de comunicación etc., para darse cuenta de su intención: influir al consumidor con cualquier producto o servicio, para que esté lo más distraído posible.

Establecimiento de una dictadura basada en la vigilancia

Para Huxley, entonces la dictadura se basada en el estricto uso de la fuerza a través de la vigilancia, los castigos, y un estado permanente de guerra. Si bien Huxley vaticinaba este uso de la fuerza a través de los castigos, algo que también se ve en nuestros días, lo que sí parece ser un hecho, hoy en día, es que nos vigilan. En una entrevista realizada a la periodista Marta Peirano, periodista experta en seguridad en Internet, explicaba que el 5G es una trampa para espiarnos.

Así, en dicha entrevista realizada por El Confidencial, aseguraba que: “Internet está dominado por un modelo económico basado en la extracción de datos para la manipulación de personas con el fin de venderles objetos, servicios, experiencias, candidatos políticos…Y está en manos de cada vez menos empresas que pelean entre ellas a muerte por dominar ese mercado. Los gobiernos de hecho son clientes de esas compañías y usan sus infraestructuras para controlar a la población, producir fake news o perseguir a disidentes”. Dijo.

La revolución farmacológica nos hará amar la esclavitud

Entonces las drogas eran una forma de mantener a la gente “feliz” y bajo control. ¿Y ahora? Mucho creen en que esto sea posible a través de las vacunas…

Entre los miles de ejemplos, podemos hablar de la Toma la pastilla Roja, un podcast en el que expertos en el cerebro hablan sobre las nuevas técnicas de control mental. Aquí se han barajado hipótesis como que la Fundación Bill y Melinda Gates, supuestamente ya desarrollaba vacunas con las que nos introducirían en el cuerpo microchips que, a través del 5G, podrían llegar a controlar la mente.

Políticos asesorados por profesionales, según Aldous Huxley

Todos los políticos que ocupan cargos importantes cuentan con asesores que buscan que la población vea en su asesorado los valores que aprecia, con independencia del contenido del discurso o las medidas efectivas que se pongan en marcha desde la administración que dirigen. Lo importante es lo que parece, no lo que es.

Así, la mercadotecnia, y el marketing en política es también la clave para influir en las decisiones de la gente a la hora de elegir a uno u otro candidato.

Aldous Huxley fue una persona con la mirada puesta en el horizonte lejano, para él, que hoy habitamos. En su pensamiento estaba un mundo futuro en el que las personas seríamos controladas a través de la tecnología de una manera sencilla y efectiva. Tanto, que seríamos nosotros mismos quienes terminaríamos fortaleciendo a un sistema que en el fondo nos hace prisioneros.

     


                                                                                     

Artículo publicado en “La mente es maravillosa”25 febrero febrero, 2021 Por la periodista Estefanía Grijota Durán 


ANTE LA CRISIS ACTUAL, SI NO TE GUSTA LO QUE VES CAMBIA TU MIRADA


 

ANTE LA CRISIS ACTUAL, SI NO TE GUSTA LO QUE VES SIEMPRE PUEDES CAMBIAR TU MIRADA


VIKTOR FRANKEL acuñó el término “OPTIMISMO TRÁGICO” según el cual podemos elegir nuestra forma de reaccionar a los acontecimientos negativos.

Hoy en día casi se nos exige a las psicólogas y psicólogos que transmitamos mensajes positivos. El pensamiento positivo, la Psicologia positiva, es lo que necesita la población en general, son esos los mensajes más necesarios cuando nos piden consejo para convivir con la situación actual y lo que representa en las vidas personales, sociales y económicas de la sociedad. Sólo cuenta si podemos transmitir ese tipo de mensajes. Pero los profesionales de la salud mental sabemos muy bien que ese tipo de pensamiento no soluciona el sufrimiento psicológico, social o físico. 

En la vida no todo es tan simple y sólo una actitud madura, realista y comprometida será mucho más efectiva que ese tipo de pensamiento positivo que nos han vendido como la panacea de la felicidad. Se trata, pues, de un pensamiento realista con la situación que vive cada persona y, eso no significa resignarse a la situación que nos está tocando vivir, una situación en la que podemos tomar como referente al Psiquiatra Viktor Frankl, sobreviviente de cuatro campos de concentración y autor del  libro “El hombre en busca de sentido”. Frankl  fundó la Logoterapia existencial centrada en la voluntad de sentido y a él le debemos el término: “Optimismo trágico”. Se trata de un concepto muy útil, sobretodo en épocas de grandes dificultades ya que nos permite ver con claridad, ser conscientes y aceptar lo malo, al mismo tiempo que podemos decidir cómo vamos a reaccionar  ante cualquier cosa que ocurra, sea lo que sea.

En la situación actual del COVID-19  nos enfrentamos  a una crisis nunca vista que no va a desaparecer con el pensamiento positivo, sin embargo evaluar de manera realista, informándonos correctamente y sopesando todas las opciones, así como ver si podemos cambiar algunas cosas, son acciones más eficaces, como también  examinar nuestra libertad y el radio de acción que poseemos para actuar. Una vez tengamos bien definido el panorama vemos de qué forma  podemos aplicar las acciones que consideramos eficientes y apropiadas, en nuestra vida cotidiana. Podemos decidir con ciertas condiciones y la decisión última es la que decidimos cómo vamos a afrontar la crisis y utilizar este periodo de la mejor forma posible, tanto para nosotras como para nuestro entorno. Cambiar aquello que podemos cambiar, estar abiertos, ser críticos e investigar. Utilizar el sentido común. Gestionar cada día que vivimos de la forma más efectiva y que contribuya a mejorar la situación, eso ya es un éxito. La vida es este presente que tenemos delante y por aquí es donde debemos empezar.

Si lo que antes funcionaba ahora no funciona, tendremos que cambiarlo para hacerlo de otra forma, compartir responsabilidades y cuidados. Cuidarnos y cuidar, así de simple. El filósofo y psicólogo  Alexander Batthyány, [1] discípulo de Frankl (Viena 1971) y  director del Instituto Viktor Frankl de Viena, dice que trabajar en  equipo es el mejor constructor de la paz. Se trata de compartir responsabilidades con amor  y dedicación y transformar  las cosas con nuestro ejemplo, llenando nuestro entorno de bondad, comprensión, responsabilidad y libertad.

Los estudios demuestran que la bondad suele ser contagiosa. En cuanto a las personas que viven solas, la bondad con una misma, es esencial para la buena salud física, mental y emocional y no se trata de egoísmo, es autocuidado y autoestima. Y ya lo dice el refrán: “La caridad empieza por una misma”. El respeto, la amabilidad, la responsabilidad, la comprensión, la compasión, la curiosidad y la bondad,  son valores que ahora más que nunca debemos practicar con nosotras mismas y con los demás. Ver más allá, tener un pensamiento crítico y respetar aquellos que no piensen o sientan como nosotras, nos dará esa ecuanimidad y equilibrio tan necesarios, además seremos ejemplos a seguir y a nivel personal poseeremos ese tesoro que es la libertad de decidir cómo reaccionar ante la grave situación de crisis actual.

Esta es la esperanza, la de que el mundo no derive en la dirección atroz y terrible que parece abocarse, sino que, como dice Alexander Batthyány,  podamos contar con una nueva generación  capaz de reconstruir un mundo sacudido por esta crisis. 




[1] Alexander Batthyány, filósofo, psicólogo y discípulo de Frankl (Viena 1971) y  director del Instituto Viktor Frankl de Viena, titular de la Cátedra V. Frankl en Liechtenstein y Budapest. Lo explica en una entrevista en el País, con motivo  de la publicación de su último libro, “La superación de la indiferencia. El sentido de la vida en tiempos de cambio”. Editorial Herder.


 


INDEFENSIÓN APRENDIDA Y LA SITUACIÓN SOCIAL QUE VIVIMOS

 

EL EXPERIMENTO

Universidad de Pensilvania año 1967. El Psicólogo y profesor Seligman realiza su famoso experimento sobre la  “Indefensión aprendida”.




El experimento consistió en tres grupos de perros. Al primer grupo se le dio una estimulación absolutamente normal, es decir sin ningún tipo de estimulación aversiva. Al segundo grupo se presentaron descargas, pero se dispusieron unas palancas accesibles para que los animales las pudieran tocar y evitar esas desagradables descargas. Al tercer grupo no se les puso ninguna palanca por lo que no tenían forma de evitar las descargas. En algunas ocasiones del experimento algunos de los perros de este tercer grupo los pasaron al segundo grupo y otras veces eran devueltos al grupo tercero en el que se encontraban antes. Finalmente se llevaron a todos los perros de los tres grupos a una caja problema en la que tenían que saltar una valla para evitar una descarga eléctrica. Todos los animales aprendieron a saltar la valla para evitar las descargas excepto los perros del tercer grupo. Seligman, para validar el experimento y comprobar que no existía otra razón externa que contaminase el experimento, al tercer grupo de perros les administró una droga, se volvió a repetir todo el experimento de la misma forma y el resultado no varió. Los perros del tercer grupo no saltaban la valla que les evitaría las descargas, se quedaban inactivos en un rincón. 

 

¿Qué se descubrió en esos animales del experimento de Seligman? Se descubrieron una serie de características como la inhibición (equiparable a una actitud sumisa), pasividad (pretendían adaptarse a la situación porque no pensaban que tuviesen ningún tipo de control a ese castigo) impotencia delante de  una situación que se creía inevitable. Todo ello se convierte en creencias disfuncionales como Impotencia, Incompetencia, Depresión, Aislamiento, Estrés, Ansiedad y Desidia. 

SITUACIÓN SOCIAL ACTUAL

Ahora imaginemos que  ese mismo experimento se realiza con humanos. En lugar de utilizar descargas, se utilizan situaciones de MIEDO y ESTRÉS frente a las cuales, los sujetos no tienen ninguna salida.

Si comparamos este experimento con las campañas de terror por parte de los gobiernos y de los medios de comunicación nos daremos cuenta de que existe una gran similitud. 

El experimento de Seligman transportado a la población a escala mundial. 

Nos describen una situación de la cual no podemos escapar. Nos presentan a través de los medios, noticias e imágenes sobre situaciones catastróficas de personas enfermas, de personas que mueren. Nos presentan cifras en las cadenas de televisión. Nos dicen que cada día hay más muertos o más personas hospitalizadas. Todo ello conduce a la realización de acciones i/o de juicios con nosotros mismos y con los demás. En este caso son atribuciones generales que nos aplicamos a nosotros mismos en cualquier tipo de conducta, que tenemos que realizar, aquí entrarían todas aquellas conductas asociadas al trastorno obsesivo-compulsivo como por ejemplo el lavado de manos con hidroalcohol, el limpiarse los zapatos antes de entrar en casa, el uso de mascarillas, la desinfección constante de todo lo que traemos del exterior a en nuestra casa, aislamiento impuesto o voluntario. 

Esta atribución interna viene relacionada con una atribución externa, con esa percepción “del otro” como amenaza, siempre y cuando no siga nuestro mismo ritual.

Esto es un paralelismo entre lo que está viviendo la sociedad ahora mismo y lo que es la indefensión aprendida. 

Seligman descubrió que este tipo de aprendizaje, no solamente se realiza con vistas a entender la depresión, sino con vistas a entender las enfermedades mentales, fobia social, ansiedad, agorafobia. 

El resultado de esta reflexión es bastante inquietante porque nos encontramos delante de una sociedad verdaderamente enferma, no ya de depresión, sino de un tipo de enfermedad patológica asociada a la antropofobia, que es miedo al ser humano como portador de enfermedad y que deriva del resultado de todo este conjunto de actividades desarrolladas durante casi un año, con la intención de inocular e introducir el miedo en toda la población.


Es por tanto interesante que hagamos una reflexión sobre la indefensión aprendida y lo que está ocurriendo en nuestra sociedad, al mismo tiempo que hacernos preguntas sobre si se trata de un experimento social i, si es así, con qué objetivo, quién mueve los hilos, a quién creer, cómo salir de ésta situación y qué acciones realizar. 

Todo ello desemboca en interesantes reflexiones que nos pueden ayudar a cambiar el paradigma actual.

Síntomas de la indefensión aprendida:

Sumisión

Creer no tener control

Tristeza

Miedo paralizante y  antropofóbico

Estrés

Depresión

Incapacidad de discernir y actuar





SÓLO PARA ALGUNAS PAREJAS HAY OTRA OPORTUNIDAD

                                                                                      

Es probable que conozcas a esa pareja que ha roto y vuelto a salir en más de una ocasión. Lo intentan, pero al final esas segundas oportunidades que se dan parecen que no funcionan. Tanto es así, que las segundas oportunidades se convierten en terceras, cuartas, quintas, hasta que terminan desistiendo de intentarlo. Tal vez, volver a intentarlo no es una opción para ellos.

Las segundas oportunidades no son una alternativa que pueda funcionar para todas las parejas ya que encierra, en ocasiones, mucho rencor. Problemas no resueltos u otras circunstancias que, por mucho empeño que le pongamos, no vamos a ser capaces de superar.

Si hay un compromiso por el cambio, las segundas oportunidades pueden funcionar.

Muchas veces, darse otra oportunidad funciona muy bien, incluso mejora la relación. Pero esto es porque las dos personas de la relación han sabido aprovechar, con creces, el tiempo que han estado separados. Esto no lo hacen todas las parejas, por eso lo más habitual es que después la relación no funcione igualmente.

Las segundas oportunidades no suelen funcionar en todas las parejas.

¿Por qué las segundas oportunidades no suelen funcionar?  Por una sencilla razón, las parejas vuelven por los motivos equivocados. Estos pueden ir desde la necesidad, hasta el vacío que sienten por haber estado tantos años compartiendo su vida con alguien. Todo esto puede significar que sufren de dependencia emocional, un problema que les afecta a muchas personas hoy en día.

Si vuelves con tu pareja por razones equívocas es imposible que vuestra relación vaya hacia adelante. Os habéis dado otra oportunidad porque os sentíais solos, porque os descubristeis imposibilitados para seguir con vuestra vida después de dejarlo, porque no lograsteis tolerar la tristeza o superar la ruptura.

Echas de menos a tu pareja porque no eres capaz de estar sola, en este caso los problemas que os llevaron a la ruptura seguirán ahí, surgirán de nuevo y os volverán a sumir en una relación tóxica donde seréis de todo menos felices.

Necesitas a tu pareja porque te da miedo la soledad y esa sensación de vacío que te aborda cuando extiendes los brazos en la cama y no rozas a nadie, cuando vas cargado con bolsas y nadie te lleva ninguna, cuando nadie pega y despega tus labios.

“Depender de la persona que se ama es una manera de enterrarse en vida, un acto de automutilación psicológica donde el amor propio, el auto respeto y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracionalmente”                                                               -Walter Riso-

Tal vez hayas cometido el gran error de dejar toda tu felicidad en manos de tu pareja y ahora te está pasando factura. No eres capaz de emprender tu vida solo, de ver más allá de tu relación. Crees que sin esa persona tu vida no tiene futuro ni esperanza alguna de seguir adelante. Lo que desconoces es que puedes ser feliz solo, es más, tienes que pasar un tiempo solo.

Si aprovechas el tiempo que estás sin tu pareja, puedes descubrir y ver tu relación de otra manera, desde diferentes perspectivas. De esta manera, podrás comprobar si has hecho bien, si merecéis una segunda oportunidad o si la ruptura fue lo más sensato por parte de los dos.

La media naranja no existe. Las parejas que se dan segundas oportunidades y estas funcionan es porque han sabido disfrutar de todo ese tiempo que han estado sin su pareja. Lo han tomado como una ocasión para reflexionar, para verlo todo desde otro ángulo y pensar muy bien las cosas antes de tomar una decisión equivocada.

Este tipo de parejas saben que son compañeros de vida, pero que también son seres individuales y que su felicidad no depende del otro, sino de ellos mismos. Por eso, no temen estar solos. Ellos eligen compartir su vida con la otra persona, no que la otra persona sea el aliento de sus vidas.

Pero, en muchas relaciones de pareja aún existe la creencia de que la media naranja existe y esto provoca que ansiemos estar en pareja. Pero, no nos equivoquemos, necesitamos estar en pareja, no enamorarnos. Estas son dos cosas muy diferentes que provocan que, a veces, creamos que estamos enamorados cuando en realidad lo que queremos es tan solo alguien a nuestro lado.

Pero, las segundas oportunidades también dependen de los problemas previos que nos han llevado a la ruptura. Imaginemos que se trata de una infidelidad. Si la persona no logra superar este terrible desengaño, intentarlo de nuevo sería perder el tiempo. Sin quererlo, le recriminaría ciertas cosas a su pareja, no confiaría en ella y dudaría de todo. Esto no sería positivo para ninguno de los dos. O, imaginemos que no tenemos ningún problema con nuestra individualidad, que la felicidad no depende de apegos y que disfrutamos tanto de una vida en pareja como de una vida sin ella, aquí se requiere un buen análisis de nuestra relación y, si encontramos factores como incompatibilidades insalvables, llegaremos a la conclusión que la opción más sana y honesta  es no darnos más oportunidades, de esta forma evitaremos repetir patrones, dañarnos y dañar a la otra persona.

Por otro lado, poner fin a una relación nunca es fácil, ciertamente. A menudo implica una mezcla de sentimientos de frustración y fracaso, junto con otros de vacío, nostalgia y soledad.

Por otro lado reanudar una relación de pareja nunca hay garantías. Se trata de dos personas diferentes, cada una con su historia, sus creencias, su experiencia y su manera de ser.

Algunas veces una de los dos partes, renuncia a sí misma para convertirse en lo que la otra espera, hasta llegar al punto que se pierde a sí misma. Es en los casos que generamos dependencia emocional.  Otras veces, debido a que la otra parte no es lo que esperamos ni deseamos, seguimos adelante con la relación, empezamos una lucha agotadora para conseguir que cambie, que se dé cuenta de que las cosas no son como las enfoca. El problema es que estar con una persona así es agotador, tanto física como psicológicamente. Tarde o temprano surge la ruptura. Aquí las segundas oportunidades fracasan.

Cuando una relación no fluye y no hay encaje aún que quede amor, la valentía de terminarla es una oportunidad para las dos partes.

Por eso, antes de daros otra oportunidad es importante que resolváis vuestros problemas. Quebrantos no solo de pareja, sino también individuales. De esta manera podréis reiniciar la relación, sin rencores y sabiendo que sois seres independientes y de que no estáis juntos porque no sabéis estar solos. Solamente, de esta manera, las segundas oportunidades tendrán éxito,  por el contrario, si después de haberlo intentado se repiten los errores, la relación está en punto muerto y no hay encaje, las segundas oportunidades desembocarán en el fracaso.

Cuanta más conciencia tengamos sobre nosotros y nuestra experiencia, más fácilmente alcanzaremos aquello que deseamos de verdad.



 

EL CORAZÓN TIENE RAZONES QUE LA RAZÓN IGNORA

 

El corazón tiene razones que la razón ignora. Blaise Pascal


El corazón es a menudo más fuerte que la razón. Las razones del corazón no son siempre racionales, las ganas y el deseo, la razón las ignora.

Además, ¿por qué  ser razonable en el amor, por ejemplo?

A veces es difícil comprender la atracción que podemos sentir por una persona y entender  porque hacemos cosas contra natura por otra persona. Porque el corazón no escucha a la razón. Es así de sencillo (y complicado). Sin embargo el paso del tiempo, el mayor conocimiento de la otra persona, el formarse una nueva imagen de ella permite eliminar la atracción, la fantasía y es esa nueva realidad la que hace que el corazón y la razón remen al mismo compás. Así pueden pasar los años hasta  que nos damos cuenta que aquello que en un momento nos sirvió, hoy ya no funciona de la misma manera. Nos damos cuenta que nos habíamos congelado en el paradigma.

Se trata de ver la vida con otra mirada, para lo cual deberemos retroceder  al paradigma original, ya sea mental o emocional, porque sólo desde la verdad que hallemos podremos sanarnos.

Eso, evidentemente,  no es fácil porque vamos  a encontrarnos en un juego de emociones y racionalidades intenso, fuerte. En todo caso será un proceso incómodo en el que tendremos que utilizar potentes herramientas desde la emoción y desde la razón para restablecer el equilibrio.

“Acéptate tal como eres y habrás silenciado al más severo de los jueces. “

Aquí es donde trabajaremos con la autoestima y el autocuidado. Entender lo que somos y cómo somos, potenciar el amor hacia uno mismo. Aceptar lo que somos entendiendo  que ninguna persona es mejor que otra en una relación, entender que somos diferentes y cada uno tenemos nuestras fortalezas y debilidades. No buscar cambiar lo que somos –nuestro paradigma real- aunque sí que podemos  incorporar nuevas herramientas con las que potenciar las facetas que deseemos. La autorregulación incorporada a través de prácticas como el yoga y la meditación, junto con el acompañamiento de la psicoterapia, son prácticas muy eficaces para llevar con éxito estos tipos de procesos de integración del Yo interno. Este yo integrado toma decisiones y regula nuestras emociones basándose en lo que nuestro corazón (el yo emotivo)  nuestras vísceras (el yo  sensorial e intuitivo) y nuestra mente (el yo cognitivo y neuropsicológico) nos dicen, de común acuerdo, que es cierto. Cuando se halla incorporado un conocimiento integrado y sutil del yo, se es capaz de vivir tanto intuitivamente como a partir de los conocimientos de que al cabo de los años hemos ido haciendo acopio. A esta integración de nuestras personalidades emotiva y racional se entiende en términos de “mente llena de sabiduría”, de esta forma, una mente sabia agrega el conocimiento intuitivo y el análisis  lógico a la experiencia emocional.

“Sabiduría no es acumulación de hechos, nombres o información. Sabiduría es la transformación que conseguimos en nuestro espacio interior.”

Por eso acabaré diciendo desde mi perspectiva de psicóloga, que ante algo crucial, como puede ser la elección de una carrera universitaria o un trabajo, debe primar la cabeza, pero y aquí vine el quid de la cuestión, no hay que olvidar que el corazón es el primero que guía las decisiones. Y es que, a veces es muy difícil dejar de lado nuestro corazón, ¿verdad?

 




MITOS Y CREENCIAS SOBRE LA VEJEZ


EL TEMOR A ENVEJECER

Ese temor a envejecer nace de una serie de actitudes, mitos y estereotipos erróneos que tiene tanto la gente mayor como toda la sociedad en la que vivimos. Estos mitos, creencias y prejuicios son la causa que veamos la vejez como una etapa de la vida muy negativa. Por un lado no queremos morir jóvenes, por el otro nos da miedo volvernos viejos. Es totalmente cierto que la vejez tiene aspectos negativos, como los tiene cada una de las etapas que hemos vivido: la niñez, la adolescencia, la primera juventud, la adultez y la madurez. 
Todas sin excepción tienen una parte positiva y otra negativa. 
Depende de nosotras como vivimos cada una de estas etapas.

QUEMANDO ETAPAS

Etapa infantil. Aprendemos a vivir con la realidad de que el tiempo escapa a nuestro control y domina todo lo que hacemos. De niños  un minuto se convierte en 20 si se le ha prometido llevarle a jugar al parque.

Etapa adolescente. El tiempo pasa  y no sé qué camino tomar en la forma de afrontar las situaciones. En la adolescencia nos inquietábamos porque necesitábamos respuestas para poner rumbo hacia el futuro.

Etapa primera adultez. Nos labramos nuestra profesión, trabajábamos y no dejábamos de formarnos y aprender para realizar proyectos y alcanzar metas. Pero a medida que íbamos avanzando percibimos la necesidad de otras cosas, por ejemplo, ser madres, antes que fuera demasiado tarde.

Etapa segunda adultez. Una profesión consolidada, hijos que crecen, la familia soñada. Pero recordar la edad nos hace ver que la vida se esfuma y esas aficiones aparcadas, ahora surgen y nos susurran al oído que las pongamos en práctica. Se abre un espacio de mayor libertad para cumplir sueños.

Etapa madura. Gozamos de buena salud, proyectos personales y profesionales realizados, una vida solucionada. En esta etapa surgen sueños y afinidades que ponemos en marcha: viajar, aprender a tocar el piano,o estudiar un nuevo idioma, entre otras cosas.

Etapa de la vejez. La vida aprieta y ya no hay tiempo que perder. Surgen sentimientos encontrados de incertidumbre y miedo. ¿Qué hacer ahora?

Vemos que la vejez es una etapa más en la cual se debe aprender y disfrutar como en las otras etapas vividas, asumiéndola, sin miedo, comprendiendo que si bien habrá cambios físicos, el estado emocional será fundamental para permitir vivirla de la mejor forma.



MITOS, CREENCIAS Y REALIDADES



 Más de la mayoría de las personas mayores de 70 años tienen problemas  de memoria, se           desorientan con facilidad, sufren demencias, son seniles.

FALSO. Cada vez más estudios desmienten esta información. La mayor parte de la gente tiene pequeños olvidos, que no tendrían mucha importancia  si ellos mismos o las personas de su alrededor no se la dieran. Sólo un pequeño porcentaje sufren este problema. Según estadísticas brindadas por el neurólogo del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas Danilo Sánchez Coronel, el 1% de la población de 60 años padece Alzheimer, en los adultos mayores de 60 a 65 años es el 2%; mientras que en los mayores de 65 años a 70 es del 4%; porcentaje que sube a 8% si es mayor de 70 años; en tanto que en los mayores de 75 años llega al 16%.  


La gente mayor no tiene capacidad ni interés para las relaciones sexuales.

FALSO. La edad no impide tener una vida sexual satisfactoria y activa. Puede existir con el paso de los años una disminución a la respuesta de estímulos sexuales y algunas molestias que se pueden corregir fácilmente.

Todos los adultos mayores son iguales.

FALSO. Hay más variedad entre las personas mayores que en ningún otro grupo de edad.


Los adultos mayores tienen actitudes muy rígidas y se repiten mucho.

FALSO. Existe la creencia de que los mayores son incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos con sus tecnologías, pero hay un porcentaje altísimo de personas mayores de 65 años que no tienen ninguna dificultad en hacer uso de las nuevas tecnologías y aprenden continuamente nuevos programas y avances.

La vejez dificulta la capacidad de aprender.

FALSO. Los patrones  de aprendizaje pueden variar y la velocidad de aprender puede disminuir, pero la capacidad de aprender persiste durante toda la vida y si se practica puede incrementar la memoria y la inteligencia.



 Los olvidos probablemente indican el comienzo de una demencia.

FALSO. La pérdida de memoria puede estar causada por múltiples factores, entre ellos la medicación o la depresión.


La gran mayoría de los adultos mayores sufren depresión. Y la depresión en la vejez es más duradera y difícil de tratar que en edades más jóvenes.

FALSO. La gran mayoría de los adultos mayores  no están deprimidos. La depresión no es parte intrínseca del envejecimiento. La edad, por sí sola no es un factor de riesgo para sufrir depresión. En cuanto al curso de la depresión en los mayores es idéntico al de los jóvenes. La respuesta al tratamiento de la depresión evoluciona tan positivamente en mayores como en otros trastornos de la edad.





Las personas mayores que trabajan son menos efectivos que los jóvenes.

FALSO. Depende del tipo de trabajo y de la persona. Si el trabajo no requiere mucha fuerza o velocidad, las personas mayores son más constantes, más efectivas en su rendimiento, en su ritmo y en su velocidad, han aprendido a suplir carencias con sus propias herramientas y con la experiencia, eso los hacen iguales de efectivos que trabajadores más jóvenes. Suelen ser más responsables y comprometidos en su trabajo por lo que hay menos absentismo y menos accidentes laborales.



La mayor parte de las personas mayores están muy arraigadas a sus costumbres y no cambian.

FALSO. Pueden cambiar al igual que cualquier otra persona, siempre y cuando haya motivación y convencimiento, si creen que vale la pena el esfuerzo.

La mayoría de gente mayor se aíslan, se vuelven solitarios, amargados y gruñones.

FALSO. El carácter de la gente mayor depende  de su personalidad, de las experiencias vividas, de la sociedad en la que vive, de los apoyos que recibe, los roles que ha vivido y el resultado de los mismos. Por lo tanto hay una gran variedad en el carácter de los adultos mayores. Si se aíslan, es por decisión propia y por gusto, los que tienen un carácter más introvertido buscarán conocerse  mejor a sí mismos y hacer balance de su vida. 

Debemos tener en cuenta que muchas veces son la familia o los grupos sociales  los que se alejan, los excluyen o los evitan, haciéndoles sentir rechazados. 

En ocasiones sucede que económicamente o físicamente  no tengan la capacidad para participar, sin embargo la inmensa mayoría desea participar socialmente, trabajar, ser productivos, hacer voluntariado y seguir siendo activos socialmente. 

Es falso y se ha demostrado que la edad no tiene nada que ver con el mal humor. Gente amargada y gruñona la encontramos a cualquier edad. 
Hay personas  insatisfechas con su vida, esta actitud también puede estar relacionada con las expectativas y creencias que cada persona tiene sobre la vejez.

Los viejos son inútiles, no pueden aportar nada.

FALSO. Los adultos mayores tienen ciertas limitaciones e incluso pérdidas. Es cierto que pierden visión, oído y fuerza, pero no pierden inteligencia, tienen más experiencia, comenten menos errores y pueden seguir siendo muy productivos. 
Miguel Ángel  produjo obras importantes después de los 70 años y muchos otros como Bertrand Russell obtuvo el Premio Novel de Literatura con 78 años. Otros artistas como Charles Chaplin, Arthur Miller, Pablo Picasso y un largo etcétera, mantuvieron su creatividad hasta el final de sus vidas, muy entrada la vejez.

Las personas mayores son una carga y un estorbo.

FALSO. En cuanto a ser una carga, depende de la percepción personal. En nuestra sociedad  se da más valor y prioridad a la consideración que las obligaciones son hacia los menores no hacia los mayores.

Esta creencia se puede dar por dos motivos:

Cuando aparece la necesidad y la persona mayor necesita la ayuda de sus hijos, éstos deben elegir entre repartir tiempo y recursos para atenderle y ayudarle, o bien, utilizar éstos recursos para sí mismos, creándose un conflicto interno y apareciendo la culpabilidad. Una de las formas de resolverlo es proyectando la culpa hacia el anciano, buscando justificaciones  que los eximan de culpa.

Asimismo, ver a la persona anciana, es ver un reflejo de sí mismos, de un futuro que también les llegará. Estas emociones reflejan el miedo que sienten dando como resultado el apartarse emocionalmente de todo lo que implica ser viejo. Por eso, en ocasiones sí se vuelve una relación difícil que afecta a las dos partes, la una demandando atención, la otra ignorando esa demanda y ambas culpándose mutuamente.




DESAMOR Y RUPTURA

 El Desamor



Cierro los ojos y respiro. Me imagino en un lugar del futuro y mi pareja no está. La busco y no la encuentro. Mi mirada es transparente y alegre. No me siento sola, no estoy sola. Mi corazón está lleno, mi alma limpia, mi espíritu tranquilo. 

Este ejercicio de proyección al futuro nos ayuda en el presente a discernir entre lo que sentimos y lo que vivimos.

Según el modelo del psicólogo estadounidense Robert Sternberg, una relación sana se define por el nivel de compromiso, de intimidad y de pasión.

El compromiso significa tener los mismos objetivos e ir en la misma dirección para conseguirlos. Si hay diferencias importantes, si no hay planes de futuro o éstos no coinciden, la relación supone un esfuerzo frustrante y ya no se es un equipo.

La intimidad es auténtica y sana cuando se comparte la misma filosofía de vida, se puede hablar de cualquier tema, sentir y disentir. Las palabras de valoración de la pareja son el índice de la felicidad en la relación. En este aspecto será la cantidad y calidad de pensamientos y palabras de reconocimiento el indicativo de que la relación naufraga. Los secretos, mentiras, falta de comunicación y temor a las respuestas indica claramente falta de confianza que desemboca en frustración y dolor.

La pasión es la necesidad que tiene la pareja de muestras de cariño, de disfrutar de una sexualidad plena por ambas partes, compartir emociones, risas, ocio y tener una complicidad. A veces encontramos parejas que con el tiempo han llegado a ser amigos con una variante de sexualidad a base de caricias, complicidades, charlas apasionadas, besos y un alto grado de romanticismo. 

En las terapias de pareja que acudieron a la consulta de psicoterapia, una de ellas, Montse y Nando, parecía que su problema más importante estaba localizado en la falta de deseo. Ambos sabían divertirse juntos, se les veía comprometidos. A lo largo de la terapia salieron a la luz las dificultades de Nando para expresar sus emociones y para comunicar sus pensamientos. Por otro lado, Montse era una mujer muy impulsiva y bastante inestable, le costaba acompañar a su pareja emocionalmente. Tiempo después ella quiso comprar una vivienda y trasladarse a otra ciudad juntos pero Nando no participaba de estos sueños. Un tiempo después Nando habló con su mujer y le dijo que ya no sentía por ella lo mismo, fue su manera de romper la relación.

Las rupturas, al producirse marcan a las dos partes de la relación. Si hay una buena autoestima, si la persona es fuerte y confía  en sus capacidades saldrá adelante y fortalecida al finalizar la etapa del duelo. Inevitablemente pasará por  momentos de tristeza y rabia, a veces con incredulidad y regateo, con la esperanza de reavivar la llama. Pero al final sanarán las heridas y afloraran nuevos sentimientos que atraerán nuevas oportunidades.

Una de las pautas que funcionan bien es que cada vez que  la pareja venga a nuestra mente invadiendo los pensamientos podamos ser capaces de  desearle que las cosas le vayan bien, con toda la sinceridad posible, luego podemos buscar esos pequeños regalos que la vida ofrece, las cosas bellas que la existencia nos da día a día y recordar siempre que a veces una ruptura significa regalar y regalarse libertad.

Reconstrucción. Lo más importante es recuperar la vida interior que poseemos y reconstruir. El miedo, la angustia y la tristeza que se siente en la primera fase irán difuminándose con el tiempo, por lo que la inestabilidad actual pasará a una  mayor seguridad proporcionando poco a poco estabilidad emocional.

En una segunda fase ya podremos  definir objetivos y metas, estableceremos  planes de acción que se dirigirán a hacer realidad la construcción de nuestros sueños.
Y en la siguiente fase llegarán los sentimientos de satisfacción con uno mismo y con la vida que se va construyendo. Los pensamientos  y actitudes van a ir acordes con el disfrute y la paz interior.

El proceso de ruptura es un proceso doloroso que se supera pero  cuando se traspasa el límite de lo aceptable en el sufrimiento, no dudes en pedir ayuda profesional.




PERDONAR ES IR AL PASADO Y VOLVER AL PRESENTE SANA Y SALVA.



PERDONAR ES IR AL PASADO  Y VOLVER AL PRESENTE SANA Y SALVA



Tener un sentido de la vida son vitaminas para el cerebro. Actualmente vemos que muchísimas personas se preguntan menos qué es lo que quieren, qué les motiva, con qué se sentirían realizados. Vivimos como autómatas y olvidamos esa capacidad que tenemos de vivir la vida proactivamente.

Cuando sólo nos limitamos a pensar en sentarnos delante de una pantalla, en tumbarnos en un sofá, no pensar ni hacer nada, eso nos va enfermando. Sin embargo, cuando tomamos las riendas de nuestra vida y la vivimos con sentido porque ayudamos a los demás, escuchamos y sonreímos a las personas de nuestro entorno, porque cuidamos a nuestros padres, dedicamos tiempo para estar y disfrutar con los hijos, hermanos, amigos, es cuando adquirimos ese sentido de la vida que a la vez fortalece nuestro sistema inmunológico y nos permite vivir más sanas.  

Un buen antídoto para el sufrimiento, el estrés, las enfermedades, las pérdidas, los contratiempos, las frustraciones o los reveses de la vida, es el amor: un amor hacia una misma (autoestima) y hacia los demás, ese amor que se traduce en solidaridad, amistad, amor de pareja, de familia, amor hacia los otros, amor a las creencias e ideales, ayudar a los que sufren…

Es impresionante, por ejemplo, el amor que tienen los recuerdos. El poder del recuerdo es capaz de activar las mismas zonas del cerebro que cuando esa situación sucedió en el momento real. El cerebro al revivir las situaciones agradables del pasado segrega las mismas sustancias del momento que ocurrió. Recordar ese momento feliz del nacimiento de un hijo o hija, ese ascenso profesional o económico, aprobar unas oposiciones, o cualquier otro evento especialmente importante, hace que el cerebro segregue sustancias como la serotonina, oxitocina, dopamina y eso ayuda mucho creando un bienestar presente.


Cuando una vive y revive recuerdos trágicos de manera que se engancha al pasado recurrentemente, una puede enfermar.


Cuando revivimos algunas experiencias trágicas o negativas que nos han dolido del pasado y no somos capaces de experimentarlas, comprenderlas, integrarlas y aceptarlas, tampoco seremos capaces de perdonarlas, buscando siempre un culpable exterior. Esta actitud que no es más que un mecanismo de defensa erróneo, nos conduce a un malestar permanente porque no nos permite estar en paz con nosotras mismas ni con la situación o personas que nos causaron ese dolor, ya sea real o imaginario. 

Cuando una intenta comprender porque te han hecho daño te sientes aliviada y puedes entrar en el perdón. El perdón, en realidad, es por una misma, no por el otro, porque hoy en día sabemos que quien no es capaz de perdonar, en su vida se asienta en el rencor, el odio y la venganza, que son auténticos venenos para la salud mental y física. Hoy sabemos que esas emociones nos pueden enfermar, que están en la base de algunas enfermedades. En realidad se puede enfermar de odio.


Cuando perdonas es por ti, el perdón te hace libre, no se exige, se otorga. Y eso sirve tanto para perdonar a los otros como para perdonarte a ti misma.  Por eso perdonar es ir al pasado y volver sana y salva.

(Fuente: Marian Rojas Estapé. Del libro “Cómo hacer que te pasen cosas buenas.”)