Viktor Frankl, un referente para vivir con sentido.



Viktor Frankl, un referente para vivir con sentido.



Entablo diálogo con una aparente pasajera octogenaria en la estación de tren de Torelló, cerca de Vic, en Cataluña. Me revela que sólo va allí a darse un garbeo. No espera como yo el tren. Se quedará un rato y regresará a su casa. Hay una tortuosa cuesta por medio. Me dice que ir a la estación es una manera de obligarse a salir de casa. “El día que deje de arrancar, allí me quedo”-me confiesa.

Al ver que la escucho con interés (principio de escucha activa recomendado por Dale Carnegie que asumo de manera desinteresada) prosigue explicándome sus cuitas: “Mi marido murió de un infarto a los 54 años. Qué guapo que era. Estaba muy solicitado. Pero me escogió a mí. Pero eso sí, era muy poco detallista. De los aniversarios nunca se acordaba. Pero cómo me acuerdo de él. Deseé morir…”:

Toma aliento y continúa, consciente de mi expectación: “Pero no podía acabar con mis días. Tenía yo familia a quien cuidar. No les podía hacer eso. Me necesitaban”.

Y eso me hace pensar en el razonamiento de Víktor Frankl en su obra “El hombre en busca de sentido”: ¿por qué no nos pegamos un tiro? Pues por eso, aquello o lo otro. Y ese el sentido. La razón para continuar. Esa mujer -sin ser consciente- de ello me estaba hablando como el mismísimo Víktor Frankl en una remota estación de tren.

El periodista digital. Experiencias 28/02/19
Blog del comunicador, periodista y escritor Miguel  Àngel  Violán “Esto es lo que hay”

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