GRAFOLOGIA EMOCIONAL




GRAFOLOGIA EMOCIONAL

Emoción, sentimiento y estado de ánimo son conceptos que a menudo confundimos.¿Es lo mismo emoción que estado de ánimo?, No exactamente, y la diferencia  entre estos conceptos nos lo marca el tiempo. Así la emoción tiene una duración determinada y más corta en el tiempo que el estado de ánimo.

La emoción es una reacción subjetiva a estímulos ambientales que van  acompañados de cambios  a nivel fisiológico influidos básicamente  por el aprendizaje y la experiencia y nos sirven para desenvolvernos ante situaciones que a su vez modifican nuestro estado interno y nuestro modo de percibir la realidad, todo ello se manifiesta en motivaciones, objetivos, deseos, necesidades, afectos etc. Podríamos decir que el sentimiento es el vehículo que utiliza la emoción para expresarse.
En este caminar por la vida van surgiendo  estados  como el miedo, la alegría, la soledad, la tristeza, la ira, la inseguridad, el confort… Se trata de  emociones sencillas que se van haciendo más complejas.

Todas estas emociones se traducen en los gestos gráficos que son una forma de comunicar lo que está ocurriendo en nuestro mundo interno.

Una actitud no es más que una tendencia de nuestra manera de ser y de desenvolvernos  y está en la base de nuestra conducta. Así algunos elementos harán que tengamos un tipo de reacciones más favorables como la simpatía y otros elementos nos abocarán a otras reacciones desfavorables como el desagrado. En las actitudes se encuentran tres elementos que podemos definir como: lo que pienso (cognición) lo que siento (emoción) y lo que hago (acción).
Escribir, sería una acción que refleja una actitud en el papel. 

Un estado de ánimo seria lo que marca las conductas desde las que realizamos nuestras acciones. Es decir, lo que hacemos está condicionado por nuestro estado de ánimo y modela nuestro mundo.
Tanto las emociones como las actitudes y los estado de ánimo están presentes en el aquí y ahora y se expresan en la escritura en las líneas.
Es el renglón, esta línea horizontal,  donde nos apoyamos y de la que va surgiendo la escritura, esta línea que marca la pauta de como afrontamos los obstáculos en nuestra vida y como llegamos a las metas que nos proponemos. Este optimismo o pesimismo, en un momento dado, que nos hace subir o bajar. Esas líneas que empiezan muy a la izquierda del papel van avanzando hacia la derecha en busca de estos objetivos que culminan esas ideas iniciales, esos proyectos con los que empezamos a idear lo que queremos hacer, hasta dónde llegar, qué obtener.
Al ir avanzando vamos dejando la huella de nuestra manera de caminar por el mundo,  con firmeza o con tibieza, con energía o con desaliento, con imaginación o con afectividad, priorizando las ideas, la espiritualidad o lo más material. Todo lo vamos dejando grabado en el papel  y, cuando nuestra fuerza disminuye, cuando dudamos, van bajando las líneas y vamos cediendo terreno a los otros en nuestras decisiones. Y cuando esto sucede, y vemos que al escribir vamos descendiendo en las líneas, hemos de preguntarnos: ¿qué emoción me está dominando? ¿De dónde sale este pesimismo? ¿A qué tengo miedo? ¿Qué me está afectando?

La Grafología emocional estudia esa onda gráfica que en un momento determinado se ha alterado y considera además el contenido del texto gráfico, efectuando el análisis de los rasgos alterados, relacionando la palabra con su significado y  aplicando, con rigor, igual que la grafología tradicional, las leyes de interpretación grafológica.

La grafología emocional se basa en el Lapsus emocional, que se produce cuando escribimos una palabra o una frase que nos llamó la atención y que va en contra de nuestra manera de pensar y de sentir o que nos produce una sensación agradable. Así estos rasgos emocionales nos muestran el aspecto afectivo, el estado de ánimo, el sentimiento agradable o  desagradable que en determinados momentos nos provoca un shock emocional.
Cualquier shock emotivo procedente del exterior o de nuestro interior, revela un conflicto entre la intención consciente y el deseo inconsciente. Estos shocks emotivos los reflejamos sobre el papel en anomalías gráficas.

LOS LAPSUS CALAMI, se producen por la superposición de dos ideas, la que habíamos elaborado y que actúa casi inconscientemente y la que viene a ocupar el centro de consciencia.
El lapsus calami, en algunos casos, lo vemos exteriorizado mediante letras reflejas que, con respecto a sus palabras vecinas, han sufrido una alteración morfológica por una repentina y fugaz emoción de la persona que escribe.
El Lapsus Calami, es el equivalente escrito al Lapsus Lingue de Sigmund Freud.

Veamos un ejemplo de escritura:

LA LETRA DE FRIDA KAHLO.
 


S
i nos fijamos en la escritura de Frida Kahlo, en este manuscrito, observamos a través de los retoques, correcciones, desigualdades de algunas letras y palabras en relación con el resto del texto, los estados emocionales de dos tipos: 

1.- LAPSUS CALAMI EMOCIONAL  que es una perturbación profunda e inconsciente en la continuidad de los trazos que se manifiestan por  irregularidades como son las omisiones (de letras o signos de puntuación), los cambios de la inclinación de las letras, los saltos de palabras, cambios en la presión, temblores, correcciones, errores gramaticales, añadidos, puntos etc. Toda la escritura de Frida tiene estas irregularidades, aun cuando algunas grafías como los temblores, la organización caótica y el trazado de la letra “T” se han de entender dentro de las circunstancias de una de las muchas operaciones  de columna a la que estuvo sometida. 

2.- LAPSUS CALAMI ENFÁTICO consiste en una transformació eventual de la escritura habitual, que equivaldría  a dar una mayor o menor sonoridad al conjunto de ciertas palabras o frases. Así si la palabra se escribe  más grande equivaldría a mayor importancia de su significado, si se escribe en un tamaño más pequeño, equivaldría a menos importancia.
Si miramos la palabra VOLUNTAD podemos observar un LAPSUS CALAMI ENFÁTICO en el aumento de la palabra, que equivaldría a darle mayor o menor sonoridad.

El soporte escogido para esta escritura tiene mucho color, connotando una página festiva que a primera vista  sugiere un texto alentador. En general es muy parecido al escogido en su obra artística y que contrasta con su realidad.

En el Lapsus que destaca en la última línea, queriendo escribir la palabra JAMAS aparece la letra “c” en lugar de la letra “j” y convierte este jamás en CAMAS. Aquí lo que ocurre es que hay una contradicción entre la realidad y el deseo. Frida se encuentra en cama después de una de sus operaciones y su inconsciente la lleva a esa cama en la que ella no desea encontrarse. Nos encontramos ante un ejemplo de LAPSUS CALAMI EMOCIONAL.

TENER QUE DECIR “NO TE QUIERO” REQUIERE MUCHO VALOR.


TENER QUE DECIR “NO TE QUIERO” REQUIERE MUCHO VALOR.

Todos nosotros hemos vivido el amor y el desamor y conocemos las consecuencias emocionales que tienen, la desilusión que sientes cuando te dicen que ya no te quieren o el dolor que nos atraviesa al decir “ya no te quiero”. El desamor ha sido tratado por la literatura, la filosofía, el cine, la psicología y muchas otras áreas, pero al final en el momento crucial, cuando somos los protagonistas, nos quedamos sin palabras.
Asociamos el desamor con algo negativo, por diversas razones: Una ruptura de una relación se entiende como un fracaso personal y social; el desamor conlleva unos patrones que se parecen a un estado de duelo por la muerte de una persona querida; el desamor está relacionado con una sensación de abandono.

Los secretos del desamor

Una pareja puede pasar por momentos de crisis, pero hay veces en que la crisis no tiene solución. No olvidemos que una relación es algo vivo que puede cambiar por muchos motivos, y como se suele pensar no siempre se debe a la aparición de otra persona, en ocasiones es porque languidece la relación o  por  cambios en la forma de pensar de cada persona, entre otros motivos.
Cuando llega el momento de romper una relación y de decir “ya no te quiero”, la rabia, el dolor y el aislamiento se apoderan de nosotros y nos sentimos pequeños y traicionados. Según John Cacioppo, director del Centro para la Neurología Cognitiva y Social de la Universidad de Chicago en Estados Unidos: Fuimos diseñados para establecer lazos y es muy hiriente que estos se rompan porque la persona en quien confiaste y en quien creíste te falló.”

El corazón roto

Tener roto el corazón es una de las metáforas más utilizadas para expresar el desamor. Se ha demostrado científicamente que en las situaciones de ruptura de pareja, se sufre una caída del ritmo cardíaco por debajo de los 60 latidos por minuto, sobre todo los primeros días tras la separación.

Dolor corporal

Según un estudio holandés publicado por la revista Psychological Science, cuando sufrimos desamor se activan las mismas áreas del cerebro que cuando sentimos dolor corporal, por lo que existe una relación entre los sentimientos y el dolor físico.

Perder a una pareja cuando estamos enamorados

Según diversos estudios científicos, el dolor de perder a una pareja cuando estamos enamorados es similar al que se siente cuando se pierde a un ser querido. Esta pérdida activa las mismas regiones que el dolor en el cerebro.

Las probabilidades de romper

La antropóloga Hellen Fisher afirma que alrededor del cuarto año de relación suele llegar un momento en el que viviremos una situación en la que tendremos que definirnos por el amor y no por el enamoramiento basado en la simple atracción.

Formas de decir: ya no te quiero

Es muy difícil decirle a alguien “ya no te quiero”. Es importante que antes hayamos tenido una reflexión muy profunda sobre lo que sentimos y qué es lo que nos ha llevado a esa situación. Nunca es un buen momento para hacérselo saber a la otra persona, pero sí es importante que seamos honestos y sinceros.
A la hora de comunicar la noticia a nuestra pareja, es fundamental mantener una actitud sincera y firme y, sobre todo, escuchar de forma activa a la otra persona. La conversación debe realizarse cara a cara y sin rodeos, para demostrar respeto. Es bueno que sea una conversación en la que mostremos convencimiento, empatía y escucha.
Si la otra persona no acepta la situación o nos echa en cara reproches o críticas, es esencial dejar que hable y escuchar, pero mantenernos firmes en nuestra decisión. No entrar a defendernos y sortear los chantajes emocionales, por eso es tan importante meditar la decisión antes.
Utilizar un tono de voz firme y una postura erguida ayudan a transmitir el mensaje con seguridad y a dar la sensación de que estamos plenamente convencidos de lo que decimos. Es muy importante ser honesto y comprensivo y decir lo que uno piensa y siente de forma amable. No olvides que decir “ya no te quiero” requiere mucho valor.
Conversar desde lo más auténtico del corazón propicia el entendimiento.
Si no es así, seguramente es porque, en verdad, se trata de una relación que no tiene oportunidad de crecer. Ahí sí vale la pena terminar, sin otro propósito que el de mejorar la vida para ambos.
Cada pareja es un mundo distinto y con muchas particularidades. Peculiaridades que por otra parte cambian a lo largo del tiempo, intentando adaptarse a una realidad de por sí cambiante. Una realidad de la que los miembros de la pareja pueden echarse mutuamente sin querer, de manera gradual y sin notar los cambios, de forma que un día se dan cuenta de que la persona con la que duermen cada noche es un extraño.
A veces por miedo a la reacción de nuestra pareja nos escudamos en frases banales como “No eres tu soy yo”, “Ya no estoy enamorado/a” o “Me he enamorado de otra persona”. Pero en el fondo existen motivos que no nos atrevemos a verbalizar. Así, si sigues leyendo, a continuación vamos a ver algunos de esos motivos.

Ausencia de comunicación

Tanto en relaciones de pareja que acaban de empezar como en relaciones largas, es bastante común que exista un gran miedo a expresar sentimientos. Un miedo que aparece especialmente cuando alguno de los miembros de la pareja empieza a sentir miedo a mostrarse vulnerable. Así, tiene la sensación de que comunicando su dolor o su alegría le da información a su “rival-pareja” para que gane todas las disputas.
Por otra parte, diciendo la verdad tememos dañar y que nos dañen. De esta manera, silenciando lo que nos falta evitamos que empiece la guerra de reproches y el dolor. Así, vamos acumulando y acumulando y acumulando… y ya sabéis qué pasa cuando ya no cabe nada más.

Mostrar indiferencia

Walter Riso en su “Guía práctica para no sufrir de amor” sostiene que una de las mejores formas de acabar con el amor es la indiferencia. Yo diría que más que con el amor, la indiferencia es el ácido más corrosivo que puede existir en cualquier tipo de relación. Manda un mensaje claro: no me importas. No me importa lo que pienses, ni lo que sientas, ni lo que hagas.
Además, la indiferencia suele mezclarse con el orgullo. ¿Por qué? Piensa, ¿qué sueles hacer cuando alguien te muestra indiferencia? Lo más normal es que se la devuelvas. Es decir, si tú no me hablas yo tampoco. De manera que la indiferencia no solo es peligrosa en sí, sino que además nos hace muy cabezotas.

Falta de compromiso

Hay que entenderlo en el contexto social. La mayoría de los jóvenes, cada vez más, tienen la sensación de que la vida es muy larga, de que les queda mucho por vivir, por probar, antes de decidirse por la persona con la que compartirán el resto de su vida. Por eso, la falta de compromiso en el siglo XXI va unida al miedo a perderse experiencias, a tener que dar explicaciones demasiado pronto.
En las personas con una edad más avanzada, la situación es más compleja y los miedos suelen ser otros. Muchas de estas personas pueden venir de haber pasado por relaciones anteriores en las que se han sentido traicionados, después de montar todas sus vidas en torno a una relación. Temen el compromiso porque antes alguien ya lo traicionó cuando ellas lo mantuvieron. 
Por otro lado, hay otras personas que ya empiezan una nueva relación con hijos más o menos pequeños, por lo que las decisiones que tienen que tomar ya no solo le afecta directamente a ellos, sino que si se equivocan también lo van a pagar ellos.

Una tercera persona

El amor no es necesariamente eterno ni, por lo tanto, fijo. Al igual que todo lo que acontece a nuestro alrededor cambia y nuestros sentimientos también. De hecho, el propio amor cambia. Ya no se trata de querer más o menos, sino con diferentes matices.
Así, muchas parejas se terminan porque quizás tenían que hacerlo, porque se ha extinguido el amor.

Las razones por las que se termina el amor según la ciencia

Varios científicos de la Universidad de Western en Ontario (Canadá), seleccionaron a 6.500 personas (tanto hombres como mujeres) para hacer un estudio y descubrir las verdaderas razones por las que el amor de pareja termina.
El estudio consistió en hacer varias entrevistas a cada persona del grupo seleccionado. Finalmente, los investigadores llegaron a la conclusión de que las principales razones por las que suelen terminar las parejas son las siguientes:

La falta de sentido del humor

El humor es esencial en cualquier ámbito de nuestra vida, personal, profesional y, por supuesto, en las relaciones de pareja. Una persona que nos hace reír y que tiene sentido del humor nos conquista, nos divierte y nos hace sentirnos plenos y felices.
Aprender a sonreír y a compartir con nuestra pareja nos puede unir mucho y, por el contrario, ser demasiados serios o perder el sentido del humor es posible que afecte de forma negativa a nuestra relación. Una persona que está siempre triste o seria nos transmite negatividad.

La falta de confianza

Otra de las razones por las que según el estudio termina el amor en las parejas es la falta de confianza. Pueden ocurrir muchas cosas en una relación, pero si descubrimos que la otra persona no ha sido honesta o nos ha mentido en algo perderemos la confianza.
Una vez perdida la confianza en nuestra pareja, es muy complicado recuperarla, porque existirá mucho recelo y una gran cantidad de dudas se interpondrán entre los dos miembros de la pareja. Superar esa situación es un obstáculo muy duro.

La falta de intimidad

La falta de intimidad con nuestra pareja es una de las razones por las que suelen terminar las relaciones, ya que el hecho de no querer cuidar los momentos de intimidad con nuestra pareja es una forma de indiferencia y la indiferencia, como hemos dicho antes, gota a gota termina con la relación.
Dentro de la intimidad, en las parejas englobamos a las relaciones sexuales. Al inicio de las relaciones, el deseo sexual suele ser fuerte, pero llega un momento en el que la rutina se instala y este deseo sufre. Sufre por las prisas, por las preocupaciones y por otras ilusiones que compiten con la persona amada.

Cinco apoyos sólidos para enfrentar una ruptura

La peor ruptura es aquella en la te preguntas “¿por qué dejó de amarme?” y ves que no hay razones externas, que la razón eres tú mismo. Walter Riso, en su libro “Manual para no morir de amor” nos cuenta como un hombre le decía entre lamentos: «Lo que lo hace más cruel, lo que más me duele, aunque parezca absurdo, ¡es que no me ha dejado por nadie!… Nada le impide estar conmigo, sino ella misma…». […] «Si no hay nada externo, ni amantes, ni crisis, ni una enfermedad… no cabe duda: ¡el problema soy yo!».
Que nos dejen es una prueba de fuerza para nuestro ego, porque es muy complicado admitir que ya no nos quieren o se han enamorado de otra persona. Nuestro ego no se lo cree, nos impulsa a pedir explicaciones cuando no hay más razones que una: el amor a veces se termina.

“Intenté ahogar mis dolores, pero ellos aprendieron a nadar”
-Frida Kahlo-

Pueden dejarnos una o mil veces a lo largo de nuestra vida, pero siempre duele. Aunque de distinta manera y en un tiempo diferente, pero el vacío que se siente es desolador todas y cada una de las veces. Así, por mucho que hayamos aprendido, se produce una tormenta de sentimientos en nuestro corazón. Por eso, te proponemos 5 frases que te ayudarán a empezar a superar una ruptura y a pensar con mayor objetividad.

Aprende a perder y rodéate de quien te ama

No tiene sentido intentar convencer a alguien para que te quiera, el amor va por ese camino. A veces es necesario dejar ir si queremos ser felices y encontrar a otra persona que realmente nos quiera y nos aprecie por lo que somos. Al cabo del tiempo una vez superada la fase de duelo, incluso puede que llegue el momento en que demos las gracias por esa ruptura que tanto nos dolió.
Las personas que te aman de verdad, tras una ruptura te apoyan en tu decisión, te animan a salir adelante, no te recuerdan lo bueno que fue tu ex, te quieren sin condiciones. Lo que necesitas en un momento tan complicado son abrazos y palabras de consuelo, una mano amiga.

Recuerda lo bueno y lo malo y disfruta la soledad

Tu relación ha tenido cosas buenas, pero también ha tenido momentos malos y debes recordar ambos para tener una visión objetiva de esa relación que se ha roto. No pasa nada, tu vida sigue y tras un periodo de duelo más o menos largo, incluso podrás llegar a agradecer esa ruptura.
Tenemos mucho miedo a la soledad y en gran cantidad de ocasiones dejamos de lado cosas o no hacemos cosas que nos gustan por no hacerlas solos. ¿Y si pruebas a ir al cine solo o sola? A lo mejor alguien te mira, pero en unos segundos todo será de lo más normal y nadie te observará. Deja que la soledad te acaricie y utiliza tu tiempo para reflexionar y conocerte, para saber más de ti misma.

El amor se debe sentir y ver: evita idealizar

No es suficiente que nos digan que nos quieren, el amor lo debes sentir en cada poro de tu piel, en cada gesto y en cada mirada. El amor está hecho de palabras, pero también de acciones. Si no sientes el amor en todo su esplendor, es un amor que no te vale.
Tu ex tiene virtudes, pero también tiene defectos que tendemos a dejar de ver después de un tiempo tras la ruptura. Pero es necesario ver la cruda realidad, ver lo que hay, con total sinceridad y saber que hay aspectos de esa persona que no nos gustan y por qué motivo. Es un ejercicio que requiere una gran valentía y que duele, pero es esencial ver la cruda realidad, sea cual sea.

Una ruptura te enseña lo que no quieres saber del amor

Una separación nos puede hacer reflexionar sobre lo que queremos del amor y a lo mejor no lo tenemos claro, pero seguro que sí sabremos lo que no queremos, aquello por lo que no deseamos volver a pasar.
Es necesario pensar que es lo que no queremos repetir: no quiero tener una relación sin sexo no quiero tener una relación en la que la otra persona me ignora o me engaña, no quiero que mi pareja sea aburrida. Es lo que Walter Riso llama “la sabiduría del no”.

Explora situaciones nuevas

A lo mejor hay un curso de cocina, de escritura, de pintura o de cualquier actividad que te guste, que siempre quisiste hacer… pues este es el momento, apúntate y comienza a disfrutar de lo que te interesa y desarrolla tu verdadera pasión, seguro que lo vas a disfrutar.
Las situaciones nuevas pueden ser un aliciente para salir de nuestra zona de confort y perder el miedo a hacer cosas diferentes y enriquecedoras que nos ayuden a conocernos y a aceptarnos. Podemos conocer gente nueva con la que sentirnos identificados y disfrutar de la vida y de las pequeñas cosas.
“Si no te aman no ruegues ni te arrodilles. El amor no se suplica ni se exige, solo acontece. Y si no ocurre, te retiras dignamente y a otra cosa”
-Walter Riso-

Elegir ser prioridad, elegir ser feliz

Asumir que uno es su prioridad es una cuestión de elección. Cuando ves que tu mundo interior se convierte en una batalla entre los deseos propios y las expectativas de los demás, esto nos hace caer en un profundo hoyo emocional.
Merecemos atendernos, escucharnos y ser los protagonistas de nuestra película, una película en la cual hay un telón de fondo que debe permanecer siempre: el amor propio. Este tiene como base la consideración de uno mismo alejada de los sometimientos ajenos.
Si queremos decir NO, estamos en nuestro pleno derecho. Si queremos decir BASTA, también. Si queremos no negociar los términos de una relación porque vemos perjudicados nuestros anhelos, también.
Tenemos que procurar ponernos a salvo de nosotros mismos y no engañarnos con falsas promesas escritas en puntos suspensivos. Cuando los anhelos y los derechos de uno mismo están en juego, no todo vale. Por eso hemos de dejar a un lado esa falsa idea de que en el amor y en la guerra cualquier cosa puede ser válida.

La mayor aventura que podemos vivir es la de quererse a uno mismo

Decidir y elegir por nosotros es la elección que mayores garantías de felicidad nos ofrece. Por eso el proceso se articula en distintos puntos que siempre debemos tener en cuenta. Veamos algunos puntos clave:

Rodearnos de gente que suma, no que resta

La gente que nos aporta luz, que nos conmueve y nos considera es la gente que merece la pena y la alegría. Dejar a un lado aquellas relacionas que nos sumen en el sufrimiento es un principio de salud emocional que TODOS debemos tener muy claro.

Las personas auténticas son sinónimo de relaciones auténticas

Tendemos a realizar un copia y pega en nuestras relaciones. Solemos conformarnos con relaciones que son monótonas por el miedo a la incertidumbre y al vacío emocional. Las personas no siempre encajan con lo que somos o necesitamos, al igual que nosotros tampoco lo hacemos. Perder ese miedo y decirle adiós a la influencia del temor nos ayuda a liberar nuestros derechos de búsqueda de relaciones significativas.

Cultivar nuestras fortalezas nos ayuda a atender a nuestro YO interno

Para ser felices debemos realizar un viaje interior por medio del cual trabajemos nuestras características fundamentales. Si alguien o algo nos controla y no nos ofrece un apoyo que permita el crecimiento, estamos hipotecando nuestros puntos fuertes y cavando una profunda fosa para debilitarnos a través de nuestras necesidades.
Si equilibramos estos puntos, los cambios se acercarán a nosotros de una manera más natural y saludable. Por eso conviene que hagamos uso de nuestro amor propio en cada momento. Abrir los ojos y hacernos valer es un punto clave para conseguirlo.

No trates como prioridad a quien te trata como una opción

Deberíamos valorar solo a aquellas personas que nos valoran y no tratar como prioridad a quien nos trata como una opción. Resulta costoso hacerlo, lo cual en gran parte se debe a que habitualmente guardamos la esperanza de que el egoísmo se torne en agradecimiento y en interés mutuo.
Sin embargo, lo que estamos haciendo así es hipotecar nuestro bienestar a las voluntades de los demás, tapándonos los ojos ante las evidencias y no escuchando a nuestras necesidades afectivas, presos del egoísmo ajeno.
Con estas ideas arruinamos nuestro presente por alimentar las esperanzas de cambios que nunca llegan, muchas veces debido al recuerdo de un pasado que ya no tiene futuro.
De todas maneras en este sentido y aunque sea de manera fugaz e intermitente, somos capaces de darnos cuenta de que hay algo que no está funcionando como debe en nuestras relaciones, que las personas cambiamos y que con el tiempo mostramos nuestra cara menos amable y más interesada.

Lo que aprendemos con el tiempo
Hay un texto que se atribuye a varios autores (Borges o Shakespeare entre otros) que refleja de una manera estupenda aquello que aprendemos a lo largo de la vida.
Resulta un buen ejercicio repasar frase por frase y ver qué significa y qué podemos cambiar o comprender para mejorar en nuestras relaciones.

1.      Con el tiempo aprendí la sutil diferencia que hay entre tomar la mano de alguien y encadenar un alma.
2.      Con el tiempo aprendí que el amor no significa apoyarse en alguien y que la compañía no significa seguridad.
3.      Con el tiempo…empecé a entender que los besos no son contratos, ni los regalos promesas.
4.      Con el tiempo aprendí que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
5.      Con el tiempo…te das cuenta de que casarse solo porque “ya urge” es una clara advertencia de que tu matrimonio será un fracaso.
6.      Con el tiempo comprendí que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
7.      Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.
8.      Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.
9.      Con el tiempo entendí que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de la mano, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas
10. Con el tiempo aprendí que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
11. Con el tiempo aprendí que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes…
12. Con el tiempo comprendí que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
13. Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
14. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.
15. Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.
16. Con el tiempo aprendía construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes.
17. Con el tiempo comprendí que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.
18. Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
19. Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añoraras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
20. Con el tiempo aprendí que intentar perdonar o pedir perdón decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo…. ante una tumba…, ya no tiene ningún sentido…
Pero desafortunadamente…esto solo lo entendemos con el tiempo.
(Fuente: La Mente es Maravillosa)


APRENDIENDO A INTERACTUAR CON PERSONAS TÓXICAS



COMPAÑEROS Y JEFES TOXICOS

Las personas “tóxicas” o mejor dicho personas con comportamientos tóxicos son aquellas que desgastan, intimidan, cosifican a la otra, la culpabilizan y la ningunean.
Al referirnos a ese tipo de personas, sabemos que podemos apartarnos de ellas, aunque no sea una tarea fácil. Sin embargo hay circunstancias en que es más complicado y tenemos que tratar con ellas, esto es, en el trabajo o en determinadas circunstancias.
Cuando se trata del trabajo además de tratar con esa persona hemos de verla cada día y trabajar con ella en el ambiente laboral, llegar a objetivos, coordinar esfuerzos, trabajar en equipo o distribuir tareas. Todo muy complicado cuando se trata de personas  con este perfil.
Podemos agruparlas en los siguientes perfiles:
La protagonista: Es una persona que busca siempre ser el centro de atención. Se adueña de las conversaciones imponiendo sus puntos de vista. Es siempre muy competitiva y hace lo que sea para lograr sus objetivos. 
Informal: Nunca respeta los tiempos de entrega. Siempre se retrasa con el trabajo, llega tarde a las reuniones y al trabajo, etcétera. La irresponsabilidad de este tipo de persona afecta a los demás en un grupo de trabajo.
Cotilla: El lugar de trabajo es ideal para este tipo de persona. Lo podemos ver, sobre todo en la hora del café, comentando e informando sobre los demás. En ocasiones, actúa observando e informa a su superior sobre detalles irrelevantes pero que perjudican al resto.
La persona desganada: Una de las peores compañeras de trabajo es aquella persona  que realiza su trabajo de manera poco eficiente. No les importan ni su trabajo ni sus compañeras de trabajo. Emplean la ley del mínimo esfuerzo algo que repercute negativamente en el grupo de trabajo.
La persona siempre cabreada: La cabreada parece siempre muy ocupada. Es por eso por lo que nunca te saludará ni brindará una sonrisa. No le gusta trabajar en grupo, prefiere el trabajo individual.
Espíritu de contradicción: Es una persona que nunca está de acuerdo con las opiniones o decisiones de los demás. Siempre lleva la contraria. Es muy difícil trabajar con ella puesto que cuesta llegar a un acuerdo.
La competitiva: Su competitividad no tiene límites. Nunca deja escapar una buena oportunidad. Siempre están al acecho para adueñarse de los méritos de los demás a ojos de sus superiores.
Pero el objetivo es ¿Cómo podemos convivir con personas de este tipo? La mejor manera es analizar bien la situación y entender a este tipo de personas para poder trabajar de una forma que no nos afecte su manera de actuar.
Para ello debemos tener las cosas muy claras y no entrar en su juego. No es fácil y muchas  veces nos sacan de quicio, pero una vez que sabemos cómo son, debemos aceptar que no está en nuestras manos cambiarlas, así que las aceptaremos tal como son. Cuanto mejor estemos con nosotras mismas, mejor vamos a aceptarlas a ellas. 
Vamos a hacer una pequeña reflexión: “Si me afecta tanto, qué motivo hay en mí” Una vez analizadas las razones posiblemente entenderé mejor toda la situación. Quizá estoy proyectando mis defectos en la otra, o tal vez no me gusta porqué mi orgullo me impide verla con humildad y aceptarla tal como es, sin juzgarla.
Modificar nuestro punto de vista y tratar de ver la situación con sentido del humor y aprendiendo que esto, que tanto nos disgusta, no vamos a hacerlo nosotras en ninguna situación. Eso va a ayudarnos.
Va a ser de vital importancia que tengamos una buena autoestima y autoconcepto para no permitir buscar aprobación en los demás, en concreto la aprobación de estas personas de las que nunca  vamos a obtener. Tampoco vamos a obtener nada que nos pueda beneficiar, no nos van a elogiar y si pueden van a interferir en nuestro trabajo o nos van a descalificar. Así que va a ser muy importante tener las cosas claras, ser muy cuidadosas en nuestro trabajo, realizarlo de la mejor manera que sepamos, con responsabilidad y efectividad. Si nos equivocamos tener la humildad de reconocerlo y aprender de los errores. Ayudar y colaborar con el resto, de forma humilde, nos subirá la autoestima y a la larga nos compensará más, que enorgullecernos de lo bien que lo sabemos hacer todo y de los pocos fallos que tenemos. Recordemos que no somos infalibles.
Coincidir con personas tóxicas nos proporciona muchos aprendizajes, que si sabemos aprovecharlos, nos hace ser mejores personas. Eso cuesta, lo no niego, porqué resulta más fácil aquello que decimos y sentimos: “Esa persona saca lo peor de mí”. Pero lo que debemos conseguir es que esa persona saque lo mejor de mí. Entonces habremos ganado la batalla, saldremos victoriosas y fortalecidas. Y os aseguro que si conseguís esto, habréis conseguido esa felicidad tan  buscada y nada efímera.
En definitiva hay más cosas positivas que negativas si sabemos darle la vuelta a la situación. Si esa compañera o compañero de trabajo es envidioso y critica, podemos fortalecer el grupo aumentando el compañerismo a base de no entrar en el chismorreo, ser coherentes y decirle claro que no entramos en su juego Quien más o quien menos habla de los demás. El problema es si esto se utiliza como un mecanismo negativo o si nos creemos todo aquello que nos dicen.
La persona que continuamente lleva la contraria puede, también, fortalecer el grupo. ¿Por qué? Porque nos permite ver “la otra cara de la moneda”, sopesar todas las opiniones  y ser conscientes de que vamos o no bien encaminadas en nuestro trabajo.
Cuando llevar la contraria se hace por sistema entonces surge el problema y la solución pasa por diversas estratégicas, podemos ser personas escépticas (En la filosofía clásica el escepticismo es una corriente filosófica basada en la duda,... Los filósofos escépticos no creen en una verdad objetiva, porque todo es subjetivo, dependiendo del sujeto que estudia y no del objeto estudiado.) 
Aunque cada situación nos dará las pautas para la mejor actuación.

EN EL CASO DE QUE NOS ENCONTREMOS CON UN JEFE TÓXICO.  Nos podemos encontrar de todo, hay jefes extraordinarios como personas y como jefes y los hay que son nefastos en las dos vertientes.

Cuando hablamos de jefes tóxicos nos referimos a esas personas que están a cargo de un departamento, a cargo del personal o que lideran un equipo ¡y lo hacen de pena! Son personas injustas, arbitrarias, impredecibles… que pueden hacer que lleguemos a odiar nuestro trabajo, que aborrezcamos nuestra profesión que tanto nos ha costado alcanzar y que tanto amamos. Sin embargo esas personas que nos pueden hacer perder el sueño tienen muchos puntos débiles que debemos conocer para ponerlo todo en su sitio. Veamos:
“Llamarse jefe para no serlo es el colmo de la miseria”
-Simón Bolívar-

TIPOS DE JEFES TÓXICOS:

Lo primero que haremos será establecer los tipos de jefes tóxicos con los que nos podemos encontrar. Solo siendo capaces de identificarlos podremos rechazar su influencia negativa. Para ello, nos basamos en la obra del escritor Vijay Nair  “El jefe no es tu amigo
Vijay Nair insufla a su obra de un poderoso sentido del humor, sin perder rigurosidad en su trabajo. Este escritor disecciona con gran acierto a los líderes más deplorables del organigrama empresarial de la India. Y por ello nos hemos fijado en su escrito, porque sin unas risas, cuesta más digerir estas situaciones.
El jefe trepador
Para Nair, existen 5 tipos principales de jefes tóxicos. El más curioso y habitual suele ser el jefe trepador. Este personaje es fácil de identificar, pues tiene por costumbre adueñarse de las buenas ideas de los demás. Pero no se queda ahí: además de su incapacidad, suele culpar a los empleados de sus propios errores y de su ineficacia.
El inseguro
Otro tipo de jefe tóxico es el supervisor inseguro. Esta clase de líder suele buscar una camarilla de aliados que le sigan allá donde vaya. Utiliza a estos seguidores como vigilantes de lo que ocurre a su alrededor ya que teme que los empleados que tiene a su cargo se puedan volver contra él en cualquier momento.
El workaholic y el vago
Vamos ahora con dos tipos de jefes tóxicos que forman parte de un mismo continuo, podríamos decir que ocupando extremos contrapuestos. Por un lado tenemos al workaholic, un personaje que no tiene vida más allá de la oficina y pretende que tu existencia sea igual. Frente a él encontramos por otra parte al vago, que siempre esperará que hagas tu trabajo y también el suyo.
El arrogante
Por último, tenemos un quinto tipo de jefe tóxico muy común, el mandón arrogante. A las personas con este perfil jamás las escucharás pedir una disculpa, pues son incapaces de equivocarse. Por añadidura, tampoco suelen escuchar a nadie más que a sí mismos.
“Si no tienes jefes tienes muchas más posibilidades de ser feliz que si te mandan”
-Eduardo Punset-




COMO ACTUAR ANTE UN JEFE TÓXICO

Hemos dado el primer paso. Ya tenemos información útil para identificar al jefe tóxico. Este detalle es importante para saber cómo lidiar con estos perfiles. Ahora bien, ¿qué podemos hacer para que no nos afecte directa y personalmente? Sigue estos consejos:
  • Jamás te impliques personalmente. Es más, no debes reaccionar ante los abusos, las críticas o la injusticia de forma emocional. Si te mantienes en calma, evitando el enfrentamiento y con actitud hierática, es posible que busque otro foco de sus iras.
  • Acude a tu supervisor si la situación persiste. Es decir, en lugar de confrontar, acude a él. Trata de entenderle y saber exactamente qué es lo que quiere. Si sabes qué espera de ti, te resultará más sencillo complacer sus exigencias.
  • No se te ocurra pensar que puedes cambiar a un jefe tóxico. Generalmente, son personas conflictivas tanto en el ambiente laboral como personal. Así pues, no podrás hacerle variar su actitud, por lo que solo debes navegar por las procelosas aguas de sus formas.
  • Recuerda que tu jefe no es tu amigo. Así pues, que él actúe como quiera, pero ello no debe ser óbice para que tú no seas profesional. Haz tu trabajo lo mejor que sabes y puedes y compórtate como una persona educada y capaz.
3 claves extra para lidiar con jefes tóxicos
Además, ten en cuenta que:
  • Es bueno tener todo documentado por escrito. Así pues, haz acopio de correos electrónicos y papeles que un día te serán de gran utilidad, si el conflicto se recrudece.
  • En tu vida personal, disfruta y olvida el trabajo. Es un ejercicio muy complejo, pero también necesario. Fuera de la oficina, abandona los problemas laborales. Si no, solo lograrás que tu vida se convierta en un infierno.
  • Si nada de esto ha surtido efecto, queda una última opción, abandona tu puesto de trabajo. Si alguien te hace la vida imposible y se ha convertido en tu realidad durante las 24 horas, por salud mental y física, olvídate de ese empleo, pues la situación siempre irá a peor.
Estas claves de Vijay Nair pueden serte muy útiles para poder desempeñar nuestro trabajo sin que un jefe tóxico nos afecte demasiado. Si un día te encuentras en alguna de estas situaciones o con estos personajes, no dudes en ponerlas en práctica!
*Nota editorial: sabemos que el mercado laboral no está como para dejar un empleo a las primeras de cambio. Si no puedes hacerlo por razones económicas, lo que te recomendamos es que te pongas a buscar un empleo mientras sigues trabajando. Esta solución es mucho más efectiva que la queja diaria, ya que tú mismo estarás intentando salir de forma activa de esa situación y alimentando un hilo de esperanza.
Fuente: LA MENTE ES MARAVILLOSA.